En 1620 no hay posibilidad que no pretendan aprovechar los enemigos del poder hegemónico que es España tanto en Europa como en el resto del mundo y por eso Madrid debe defender mejor su imperio.
En 1620, y desde hace ya tantas décadas que superan un siglo entero, no hay posibilidad que no pretendan aprovechar los enemigos del poder hegemónico que es España tanto en Europa como en el resto del mundo porque unos buscan fundamentalmente debilitar su poderío militar, otros romper su mundo económico y otros intentan que pierda su monopolio ultramarino para comerciar con las Indias occidentales y orientales. Por eso y como parte de los planes militares que se vienen siguiendo se intensificará en la década de 1620 la política española de construcción de buques. Además de la flota de alta mar encargada de proteger a las naos transoceánicas y las costas y comercio en el Atlántico y en el Mediterráneo se concede cada día más interés en Madrid a las tareas de proteger y defender mejor el imperio en la zona del océano Índico. Allí la estrategia de Felipe III ha sido siempre concentrar sus fuerzas contra holandeses e ingleses antes de continuar la propia expansión territorial. No es ajeno a las disposiciones razonadas y coherentes que toman para regir sus dominios el que los españoles de principios del siglo XVII no se hayan aburrido tras más de un siglo de conquistas inninterrumpidas y que su ansioso genio siga estando caracterizado de una infinita curiosidad por lo ignoto que sigue atrayendo los anhelos de los españoles por hacer más descubrimientos.
Eduardo Ruiz de Burgos Moreno
Spanier, der in Deutschland lebt
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